Como me gustaría verte despertar y ver tus ojos de otro color, sentir que un
aroma diferente se desprende de tu almohada. Como me gustaría escucharte
pronunciar palabras de perdón, palabras sin amargura, sin rencor. Como me gustaría
que tu cobardía y orgullo se sientan
desaparecer. Es que a pesar de que no lo quieras aceptar me has lastimado.
Te doy gracias por todas las cosas materiales que me has ofrecido, nada me ha faltado, Gracias
por los miles de besos con los que me levantaste ayer, solo ayer, hicieron que
mi día se iluminara, Gracias por las fotos, imágenes que no tengo guardadas en
mi mente pero si en material, en las que salimos riendo, yo pequeña y tu
delgado, estaba entregada a ti , en tus brazos. Solo por eso te doy las
gracias.
Maldigo la hora en que fui actriz de la novela mexicana que
venias dirigiendo. La maldigo, porque gracias a ella, mi niñez quedo marcada
con su ponzoña, con el bloqueador que roseó por mi espalda en camino a la
piscina. Maldigo la hora en la que mi
sonrisa cambió, tan de prisa, para solamente poder mostrar desesperación,
angustia. Sin saber que hacer, tan pequeña, tratando de solucionar problemas de
grandes. Yo fui una heroína, una mini
espía, yo me entere de cada paso que dabas, de cada viaje que dabas. Creo que
me equivoqué en embarrarme de tus
asuntos.
Tal vez piensen que estoy loca, y que no debería de hacer lo
que esto haciendo, tal vez piensen que este no es el momento de soltar mis mas
grandes rencores, mis más grandes dolores y frustraciones, pero el hacer esto
me hace sentir en paz por un segundo, aunque muy dentro de mi sé que la paz
absoluta la podré encontrar cuando de su boca salga un “perdóname”.
Entre tanta búsqueda de excusas, hoy salió lo que mi corazón
pensaba guardar de por vida. Miedo. Así le llaman, simplemente tenia miedo a la
respuesta que ibas a dar. Y me dolió tanto escuchar exactamente lo que sabía
que iba a salir de esos labios tuyos, puras palabras necias, que hacen mis oídos
aun mucho más sordos. -Me voy, ¿prefieres que me retire?-No. Esa no era la
respuesta que quería mi corazón escuchar, mas mi cerebro se lo esperaba.
Soy como un fantasma para ti, que te puede asustar, y que
tendría que pedir perdón por hacerlo. Mas tú, un humano, a un fantasma jamás
podrías asustar. ¿Porque? ¿Acaso no cabe la posibilidad de que sea como el de las películas de Disney, ese tal gasparin,
y que así pueda asustarme contigo? ¿Acaso solamente yo debo ser la culpable, la
que pide disculpas, y tú no?
Y ahí te vas, escucho tus pasos por la escalera, el sonido
de tu auto, mientras yo escribo mis pensamientos.
Falsa alarma, a pesar de todo te quiero papá.
Tengo a mi lado
nuestra foto, la más hermosa de todas, la que siempre guardo y llevo conmigo,
no materialmente, pero en mi mente. Y esta con una cinta, reparada, después de
haber sido destrozada. Recuerdo el día en que lo hice. Fue una locura, ahora me
doy cuenta, el corte parece ser exactamente para separarnos. ¿Tanto odio te he podido
llegar a tener? Hoy ya no, no hay rastros de odio, en estos momentos de furia, pena,
melancolía, y orgullo, no cabe por mi cerebro el hecho de poder siquiera romper
esta fotografía, a pesar de que la tengo en mis manos. Hoy te amo papá, y creo
que aun no te das cuenta de eso.
Tengo memorias de cuando hablé contigo, muy pocas veces crucé
palabras de sinceridad, por eso recuerdo ese momento y lo tengo guardado como si fuera una joya
valiosa. Me mentiste, a pesar de que te vi derramar esas lágrimas, gota a gota
de arrepentimiento creí ver. Falsa alarma de nuevo.
“Una pequeña heroína” esa frase esta dando vueltas en mi
cabeza, pero es que pensar todas las cosas que he hecho por las dos grandes
mujeres de mi vida, son realmente grandiosas. Me he ido convirtiendo en los
diferentes superhéroes que puedan haber existido en la historia de “marvel”.
Las he defendido de los mas temerosos villanos, uno de ellos mi padre.
Hermana, tal vez no lo recuerdas, pero te has salvado de
muchas, muchos dolores no llegaron a rozar
siquiera tu piel, gracias a esa niña que se paraba adelante tuyo, y que enfrentaba al violento.
Aún en tus ojos puedo ver ese dolor que escondes y que jamás dices, por miedo.
Eres mágica, porque tus ojos siguen teniendo la misma luz que tenían desde
pequeña, si los miro puedo trasladarme a otra época de mi vida, automáticamente,
puedo revivir momentos tristes y de felicidad.
Madre, sigues siendo tan tierna como la primera vez que tus ojos vieron a los míos, en la que me cogiste
entre tus brazos , sin saber como es que realmente te iba a corresponder de
grande. Madre por ti lo he dado todo, aunque a veces no parece ser así. Por ti
infinidades de veces más. Siempre seré
la pequeña heroína de tu vida, que con tan poca edad, te hacía sentir con sus palabras
una mujer fuerte y luchadora, que te levantaba cuando estabas caída. Siempre, madre,
siempre. Siempre te acompañaré en tus oraciones, en tu fe. Siempre te defenderé
del enemigo. Nadie ni con el pétalo de una rosa te tocará en mi presencia. Te amo.
Y ella, la que me vio
nacer, entra a mi cuarto y me da un regalo, es grande, para ella lo es. Y dice
que este regalo me aliviará. Como lo veía venir una oración a dios. Me parece
que es hermosa y perfecta para este momento. Ella no seca mis lágrimas, no sabe
como consolarme, me deja sola, pero confía en que alguien superior lo hará por ella.
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