lunes, 23 de abril de 2012

El que debería dormir en el mueble debes ser tú

Como me gustaría verte despertar  y ver tus ojos de otro color, sentir que un aroma diferente se desprende de tu almohada. Como me gustaría escucharte pronunciar palabras de perdón, palabras sin amargura, sin rencor. Como me gustaría que  tu cobardía y orgullo se sientan desaparecer. Es que a pesar de que no lo quieras aceptar me has lastimado.
Te doy gracias por todas las cosas  materiales que  me has ofrecido, nada me ha faltado, Gracias por los miles de besos con los que me levantaste ayer, solo ayer, hicieron que mi día se iluminara, Gracias por las fotos, imágenes que no tengo guardadas en mi mente pero si en material, en las que salimos riendo, yo pequeña y tu delgado, estaba entregada a ti , en tus brazos. Solo por eso te doy las gracias.
Maldigo la hora en que fui actriz de la novela mexicana que venias dirigiendo. La maldigo, porque gracias a ella, mi niñez quedo marcada con su ponzoña, con el bloqueador que roseó por mi espalda en camino a la piscina. Maldigo la hora  en la que mi sonrisa cambió, tan de prisa, para solamente poder mostrar desesperación, angustia. Sin saber que hacer, tan pequeña, tratando de solucionar problemas de grandes. Yo fui una heroína, una  mini espía, yo me entere de cada paso que dabas, de cada viaje que dabas. Creo que me equivoqué en embarrarme de  tus asuntos.
Tal vez piensen que estoy loca, y que no debería de hacer lo que esto haciendo, tal vez piensen que este no es el momento de soltar mis mas grandes rencores, mis más grandes dolores y frustraciones, pero el hacer esto me hace sentir en paz por un segundo, aunque muy dentro de mi sé que la paz absoluta la podré encontrar cuando de su boca salga un “perdóname”.
Entre tanta búsqueda de excusas, hoy salió lo que mi corazón pensaba guardar de por vida. Miedo. Así le llaman, simplemente tenia miedo a la respuesta que ibas a dar. Y me dolió tanto escuchar exactamente lo que sabía que iba a salir de esos labios tuyos, puras palabras necias, que hacen mis oídos aun mucho más sordos. -Me voy, ¿prefieres que me retire?-No. Esa no era la respuesta que quería mi corazón escuchar, mas mi cerebro se lo esperaba.
Soy como un fantasma para ti, que te puede asustar, y que tendría que pedir perdón por hacerlo. Mas tú, un humano, a un fantasma jamás podrías asustar. ¿Porque? ¿Acaso no cabe la posibilidad de que sea  como el de las películas de Disney, ese tal gasparin, y que así pueda asustarme contigo? ¿Acaso solamente yo debo ser la culpable, la que pide disculpas, y tú no?
Y ahí te vas, escucho tus pasos por la escalera, el sonido de tu auto, mientras yo escribo mis pensamientos.
Falsa alarma, a pesar de todo te quiero papá.
Tengo a mi  lado nuestra foto, la más hermosa de todas, la que siempre guardo y llevo conmigo, no materialmente, pero en mi mente. Y esta con una cinta, reparada, después de haber sido destrozada. Recuerdo el día en que lo hice. Fue una locura, ahora me doy cuenta, el corte parece ser exactamente para separarnos. ¿Tanto odio te he podido llegar a tener? Hoy ya no, no hay rastros de odio, en estos momentos de furia, pena, melancolía, y orgullo, no cabe por mi cerebro el hecho de poder siquiera romper esta fotografía, a pesar de que la tengo en mis manos. Hoy te amo papá, y creo que aun no te das cuenta de eso.
Tengo memorias de cuando hablé contigo, muy pocas veces crucé palabras de sinceridad, por eso recuerdo ese momento  y lo tengo guardado como si fuera una joya valiosa. Me mentiste, a pesar de que te vi derramar esas lágrimas, gota a gota de arrepentimiento creí ver. Falsa alarma de nuevo.

“Una pequeña heroína” esa frase esta dando vueltas en mi cabeza, pero es que pensar todas las cosas que he hecho por las dos grandes mujeres de mi vida, son realmente grandiosas. Me he ido convirtiendo en los diferentes superhéroes que puedan haber existido en la historia de “marvel”. Las he defendido de los mas temerosos villanos, uno de ellos mi padre.
Hermana, tal vez no lo recuerdas, pero te has salvado de muchas, muchos dolores no llegaron a rozar  siquiera tu piel, gracias a esa niña que se paraba  adelante tuyo, y que enfrentaba al violento. Aún en tus ojos puedo ver ese dolor que escondes y que jamás dices, por miedo. Eres mágica, porque tus ojos siguen teniendo la misma luz que tenían desde pequeña, si los miro puedo trasladarme a otra época de mi vida, automáticamente, puedo revivir momentos tristes y de felicidad.
Madre, sigues siendo tan tierna como la primera vez que  tus ojos vieron a los míos, en la que me cogiste entre tus brazos , sin saber como es que realmente te iba a corresponder de grande. Madre por ti lo he dado todo, aunque a veces no parece ser así. Por ti infinidades de  veces más. Siempre seré la pequeña heroína de tu vida, que con tan poca edad, te hacía sentir con sus palabras una mujer fuerte y luchadora, que te levantaba cuando estabas caída. Siempre, madre, siempre. Siempre te acompañaré en tus oraciones, en tu fe. Siempre te defenderé del enemigo. Nadie ni con el pétalo de una rosa te tocará en mi presencia. Te amo.
 Y ella, la que me vio nacer, entra a mi cuarto y me da un regalo, es grande, para ella lo es. Y dice que este regalo me aliviará. Como lo veía venir una oración a dios. Me parece que es hermosa y perfecta para este momento. Ella no seca mis lágrimas, no sabe como consolarme, me deja sola, pero confía en  que alguien superior lo hará por ella.





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