viernes, 26 de abril de 2013

11:26

La sensación plena de sentirte en paz contigo misma, la tranquilidad de poder respirar la pureza de tu mente, las metas inquebrantables de tu vida. Aquellos momentos en donde por arte de magia puedes ser sólo tú. Y disfrutar siendo lo que eres, amante y amado. Existen circunstancias en donde el destino demuestra con fiel ventaja que la vida es un camino lleno de pruebas, de nuevos aprendizajes y de la búsqueda de nuevas ideas que nos ayuden a entender el misterio de lo incomprendido, ese misterio que nos llena de angustia injustificada.¿De qué vale hablar de amar a los demás, si nosotros somos inertes a ese maravilloso don? Hoy es cuando debemos ver con otros ojos, cómo somos y entender que nuestro destino dependerá de cuán entregados y valientes seamos para enfrentar las dificultades. Si bien en cierto, muchos dicen que cada uno tiene lo que merece, y cada uno de nosotros merecemos lo mejor. Entendamos al fin, que sólo así lograremos salir de esos enredos ilógicos que alborotan la mente y dejan de lado nuestra verdadera pasión: Ser sólo tú mismo.

Tobogán

Entonces comprendí la terrible y maravillosa verdad: que ya estábamos predestinados el uno para el otro desde que el mundo era tal. Con los años nuestros cuerpos se marchitaban y morían, y sin embargo seguíamos renaciendo en otros distintos, pero en tiempos nuevos, en otras vidas y en otros lugares, y en cada uno de éstos volvíamos a encontrarnos por capricho del destino, en una sucesión infinita que no tenía más razón que la del amor. No por nada le había asegurado durante nuestro breve encuentro, en un instante de insospechada clarividencia, que nos encontraríamos en la vorágine del tiempo eterno.